viernes, 8 de enero de 2010

De esperas y esperanzas

Año nuevo, planes renovados, llen@s de esperanzas !


Casi no pasa ningún día que no estemos llen@s de inquietud por las más diversas razones. La llamada que no llega, la subida del puesto y sueldo que nos merecemos, la oferta del día/mes/año que queremos pillar, la aprobación de una solicitud que nos cambiará la vida, pasar los pocos días que quedan para las vacaciones, la respuesta a nuestras dudas, el informe médico, el cambio del tiempo, que se acabe la 'crisis económica' [por lo menos la nuestra], la visita que se ha anunciado, el resultado de un test, una cita...


Mientras no se ha solucionado nuestro asunto particular nos ponemos tens@s, agresiv@s o simplemente melancólic@s. Pasamos los días e incluso semanas sin actuar, sin reaccionar, nos movemos a rastras.


Miramos más a menudo nuestro correo electrónico y la agenda, nuestro teléfono, el reloj, al cielo, hacia la puerta, por la ventana o por la esquina, revisamos el buzón de correos convencional, el monedero o consultamos el extracto de la cuenta bancaria, ojeamos el periódico, escuchamos o miramos las noticias, revolvemos nuestros bolsos y bolsillos hasta lo más profundo - en la búsqueda de ¿qué?, en la esperanza de que haya ¿qué?

¿Y si no llega? ¿Y si tarda más que hemos pensado? ¿Pasaremos nuestra vida desapercibida? ¿Perderemos por esta razón todo el resto que nos rodea, las alegrías pequeñas diarias, la gente que nos quiere logremos o no lo que estamos esperando y que nosotros consideramos tan importante para nuestra vida? ¿Sólo y únicamente porque estamos fijad@s en lograr nuestro tesoro personal, que [quizás] llegará más tarde de lo que nos hemos fijado o [en el peor de los casos] no llegará nunca?


Para tod@s l@s que están esperando este momento tan deseado, l@s expongo estas imágenes que son auténticos tesoros de la vida, nada que se puede comprar con el desdeñoso dinero, no hace falta enchufe, ni soborno, son gratis y solo hay que estar abiert@s para recibirlos. En la continua búsqueda de nuestra propia satisfacción, de agarrar lo que creemos que necesitamos para sobrevivir corremos el peligro que dejarnos atrás lo que nos alegraría el día a día. Sin duda, cuando ha llegado nuestra hora, cuando tenemos que separarnos de este mundo carnal, lo que realmente importa nos sobrevivirá.


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